Una política industrial integrada para la era de la globalización: poner la competitividad y la sostenibilidad en el punto de mira: Resumen de las principales ideas del informe

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David Gandía
Socio en Improven

 


 

Una Comunicación de la Comisión Europea al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones. Bruselas, 28.10.2010

 


 

Europa necesita a la industria, y la industria necesita a Europa. El mercado único constituye un instrumento clave para lograr una Europa industrial que sea competitiva. Un sector manufacturero de la UE vital y muy competitivo puede ofrecer los recursos y muchas respuestas a los desafíos que plantean los cambios en las sociedades europeas. Por lo tanto, la transición se impone hacia una economía más sostenible, inclusiva y eficiente en la gestión de recursos, que deberá contar con el apoyo de políticas horizontales y sectoriales a todos los niveles y requerirá una gobernanza europea y un diálogo social reforzados.

Esta Comunicación propone un nuevo enfoque que se caracteriza por lo siguiente:

  • Conjugar una base horizontal con una aplicación sectorial: todos los sectores son importantes, de modo que la Comisión seguirá aplicación un enfoque a medida para todos ellos. Ofrecer medidas de actuación europeas coordinadas.
  • Tener en cuenta toda la cadena de valor y suministro. Ciertas partes de esta cadena se encuentran fuera de Europa, por lo que todas las industrias deben desarrollar un “reflejo de globalización”.
  • La Comisión informará periódicamente sobre las políticas industriales y de competitividad de la Unión y sus Estados miembros, así como de sus resultados.


Es fundamental también dar otro paso en dirección a una regulación inteligente a todos los niveles de la intervención legislativa y a través de todos los diversos ámbitos políticos que afectan a la competitividad industrial.


En primer lugar es importante que todas las propuestas políticas con una repercusión importante en la industria se sometan a un análisis en profundidad para examinar su propio impacto. Este análisis del impacto en la competitividad se llevará a cabo a través del proceso de evaluación de impacto actual del siguiente modo: valorando y notificando las repercusiones generales de una propuesta en la competitividad, garantizando la transparencia de las labores de evaluación de impacto planificadas mediante la publicación de planes de trabajo para todas las iniciativas con un impacto destacado previsible, solicitando la opinión de las empresas cuando se estén preparando iniciativas legislativas significativas, garantizando que todas las propuestas importantes sigan sometiéndose a una evaluación de impacto proporcionada y que se remitan al Comité de Evaluación de Impacto, e indicando en los planes de trabajo que acompañan al Programa de Trabajo Anual el tipo de medidas que deben ser objeto de la evaluación.

El segundo elemento será una evaluación ex post de los efectos de la legislación en la competitividad. La Comisión pretende completar la evaluación de los distintos textos legislativos con unas evaluaciones de las políticas más detalladas. Valorarán si el marco regulatorio de un ámbito determinado se ajusta a su objetivo. Este proceso está destinado a reducir cargas excesivas y a racionalizar estratos de legislación que se han ido depositando con el tiempo para identificar duplicaciones, lagunas, incoherencias y medidas obsoletas.

La gran mayoría de los Estados miembros debe enfrentarse aún a desafíos concretos de gran envergadura en lo relativo a la regulación inteligente y el entorno empresarial, especialmente por lo que se refiere a las PYME. Los Estados deben redoblar los esfuerzos de manera más sistemática para reducir la burocracia, lograr unas políticas regulatorias y de administración electrónica más adecuadas, aplicar el principio de “pensar primero a pequeña escala” y simplificar los sistemas de ayudas. También es necesario mejorar el entorno empresarial, especialmente en relación con las PYME, aunque ya se han logrado avances con el marco de la Estrategia Lisboa y de la “Ley de la Pequeña Empresa”.

Es fundamental que los mercados financieros sean más resistentes y eficientes y garantizar que poseen los incentivos adecuados para financiar la economía real y las inversiones necesarias en lugar de las operaciones especulativas de los mercados.


La Comisión propone crear legislación destinada a garantizar una mayor resistencia y eficiencia de los mercados financieros, velando al mismo tiempo porque no se pongan en peligro las necesidades de financiación de la economía real; se evaluarán las repercusiones potenciales para el acceso a la financiación, en particular, de las PYME, y estudiar la posibilidad de reorientar un conjunto de instrumentos financieros europeos de manera que contribuyan a superar las deficiencias de los mercados en la financiación de las pequeñas empresas y la innovación.

Por otro lado, también es de suma importancia desarrollar el mercado interior y aplicar los derechos de propiedad intelectual. Para ello la Comisión propone velar por una aplicación adecuada del Acta de Mercado Único, crear un plan de acción plurianual de la UE encaminado a desarrollar la vigilancia del mercado europeo y desarrollar directrices para el control aduanero en el ámbito de la seguridad de los productos, analizar la legislación de la UE en ámbitos determinados para determinar en qué campos contribuiría una mayor armonización a disminuir los gastos de la actividad empresarial y crear un grupo de alto nivel sobre servicios a las empresas que aborde cuestiones relacionadas con el mercado, las normas, la innovación, y aspectos del comercio internacional para las industrias.

Unos mercados competitivos que funcionan contribuyen a la competitividad de la industria europea. La competencia impulsa la innovación y la eficiencia y crea los incentivos para que las empresas aumenten su productividad. La política de competencia garantiza el acceso al amplio y sofisticado mercado interno de la UE.

La competencia, la eficiencia de los servicios y la infraestructura determinan en gran medida la competencia industrial en los Estados miembros. En muchos sigue sin producirse un aumento de la competencia en las industrias de redes. La Comisión propone emprender acciones para seguir desarrollando un mercado interior eficiente en el transporte y superar los obstáculos al transporte, adoptar un conjunto de medidas sobre infraestructura energética para apoyar el desarrollo de un mercado interior de la energía abordando los enlaces de infraestructuras de importancia europea que faltan, redoblar los esfuerzos por liberalizar los mercados energéticos de la UE, para aumentar la competencia en el sector de la energía, desarrollar una estrategia de financiación de infraestructuras que incluya la creación de bonos de proyectos de la UE y el estudio de las posibilidades de crear asociaciones público-privadas.

Respecto a las industrias manufactureras, el objetivo es desarrollar un sistema de normas para Europa que cumpla las expectativas tanto de los actores del mercado como de las autoridades públicas europeas, por ello la Comisión se ha propuesto presentar en 2011 una estrategia destinada a promover un papel más importante de la normalización europea en un mundo en rápido cambio. Ello incluirá la aceleración de los procesos de normalización, entre otros del sector de las TIC, de manera que se amplíe la participación de las PYME y se elaboren normas para los servicios.

Respecto a la innovación, la iniciativa “Unión por la innovación” esboza el enfoque para un modelo de innovación distintivo y coordinado con éxito. La industria europea debe reforzar su base de conocimientos a fin de seguir siendo competitiva invirtiendo en investigación e innovación. Un mayor uso de las TIC para la competitividad industrial, la optimización de recursos y la innovación será fundamental también para la competitividad futura, según se expone en la “Iniciativa emblemática sobre la Agenda Digital” de la Estrategia Europea 2020.

La comisión propone promover el despliegue, la incorporación y la comercialización oportunos de las tecnologías facilitadoras esenciales competitivas; promover la investigación, el desarrollo y la innovación industriales sobre las tecnologías manufacturadas avanzadas, basándose en la iniciativa “Fábricas para el futuro”; promover a los centros de educación superior y a las empresas iniciativas para mejorar la mano de obra europea altamente cualificada; promover nuevos conceptos empresariales y tecnologías manufactureras relacionadas que incidan en el desarrollo de productos del sector textil; desarrollar enfoques políticos destinados a explotar el potencial de una mayor fertilización cruzada entre sectores; fomentar la notificación paralela de ayudas a proyectos transfronterizos de investigación, desarrollo e innovación en colaboración.

Asimismo, desde la Comisión se pide a los Estados miembros que fomenten una cooperación más estrecha entre las políticas encaminadas a las tecnologías facilitadoras esenciales para maximizar las sinergias y complementariedades en el despliegue tecnológico y promover una “especialización inteligente” a través de las políticas regionales de la UE para desarrollar clústeres y mejorar los resultados en innovación de las regiones.


Por otro lado, modernizar la base industrial será una de las principales metas de la Iniciativa emblemática “Nuevas cualificaciones para nuevos empleos” que contribuirá a apoyar la base industrial europea proponiendo actuaciones para mejorar el funcionamiento de nuestros mercados de trabajo y a asegurar que nuestra mano de obra posee las competencias adecuadas, por lo que se pide a los Estados miembros que hagan un mayor uso del Fondo Social Europea en lo que respecta a la actualización y la reestructuración de cualificaciones.

Es fundamental disponer de unos mercados mundiales para las materias primas y las mercancías que funcionen correctamente para una asignación eficiente de recursos mundiales y a fin de permitir el progreso tecnológico. Para abordar estos asuntos se puso en marcha en 2008 la “Iniciativa sobre materias primas”, en la que se pone de relieve el concepto de “cadena de valor añadido” que estará encaminado a garantizar la igualdad de condiciones de juego en el acceso a los recursos de terceros países; promover un suministro sostenible de materias primas de fuentes europeas; y reducir el consumo de materias primas mediante el aumento de la eficiencia de los recursos y el fomento del reciclaje. Para todo ello la Comisión propone presentar una estrategia sobre materias primas que recoja propuestas destinadas a promover unas condiciones marco más adecuadas para los suministros sostenibles de materias primas primarias de los mercados nacionales, un mayor reciclaje y una búsqueda de determinadas materias primas.

La industria de la UE debe acelerar también su transición hacia una economía de bajas emisiones de CO2, para ello se requiere una estrategia concreta y realista a largo plazo para estimular inversiones destinadas a la eficiencia energética, el aprovechamiento de recursos y la reducción de CO2 en toda la industria. Las nuevas regulaciones deben reflejar la necesidad de que tenga lugar una transición hacia una economía que utilice los recursos de forma eficiente, teniendo en cuenta al mismo tiempo los gastos o cargas potenciales a corte plazo. Para ello la Comisión propone una economía de bajas emisiones de CO2 en el años 2050, desarrollar las estrategias y políticas industriales sectoriales que se requieren para contribuir a la transición hacia una economía de bajas emisiones de CO2 con un consumo energético y de los recursos eficiente; hacer un seguimiento de competitividad sostenible que incluya las iniciáticas voluntarias de la industria de la UE cuyo objetivo sea la sostenibilidad de los recursos y poner en marcha un Plan de acción para la innovación ecológica que garantice la comercialización y el despliegue de tecnologías medioambientales clave. Para ello se pide a los Estados que procuren una coordinación más estrecha entre las políticas dirigidas a las tecnologías medioambientales para maximizar las sinergias especialmente en innovación ecológica.

 


Una prioridad importante de la nueva política industrial debe ser ayudar a una rápida recuperación de la industria de la UE y realizar los ajustes necesarios tras la crisis económica. Un Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización ampliado podría mejorar la capacidad de los Estados miembros y las regiones de gestionar la salida de la crisis. La dirección de las empresas y los representantes de los trabajadores son actores esenciales para ponerse de acuerdo sobre estrategias de reestructuración dentro de la empresa. La Comisión propone revisar el apoyo de la UE a la reinserción laboral de trabajadores despedidos; iniciar una consulta de los interlocutores sociales europeos sobre un marco europeo para la reestructuración; revisar las Directrices de salvamento y reestructuración para las ayudas estatales; apoyar a los Estados miembros a través de la Política de Cohesión; y presentar propuestas encaminadas a acelerar la aplicación y mejorar la orientación de los Fondos Estructurales Europeos.

Hay que aprovechar la responsabilidad social de las empresas, ya que puede contribuir a la competitividad y el rendimiento sostenible de la industria europea. Las empresas europeas deben tener en cuenta su contribución al crecimiento sostenible y a la creación de empleo y considerar los intereses de los trabajadores y ciudadanos a la hora de tomar decisiones empresariales. En referencia a esto, la Comisión propone presentar una nueva iniciativa política sobre la responsabilidad social de las empresas en la que se planteen cuestiones que están surgiendo como las empresas y los derechos humanos y la revelación de informaciones sobre la empresa relacionadas con el medio ambiente, el aspecto social, el empleo y la gobernanza; hacer un seguimiento de las iniciativas voluntarias de la industria de la UE cuyo objeto sea la sostenibilidad de los recursos; y examinar antes de 2012 la posibilidad de poner en marcha una iniciativa sobre la huella ecológica de los productos.

Como todos los sectores son importantes, la Comisión seguirá adoptando un enfoque por objetivos con respecto a todos ellos. Con respecto a determinados tipos de sectores podrían emprenderse algunas iniciativas sectoriales:

Una política sectorial en materia espacial basada en las nuevas competencias que otorga el Tratado de Lisboa. Para ello la Comisión propone presentar medidas para materializar las prioridades de la política espacial y poner en práctica una política industrial especial desarrollada en estrecha colaboración con la Agencia Espacial Europea y los Estados miembros.

Las industrias automovilística y del transporte desempeñarán un papel importante en el desarrollo de soluciones para la movilidad sostenible. En este aspecto, la Comisión propone plantear una plataforma de vehículos limpios y energéticamente eficientes que reúna a los Estados miembros, la industria y otras partes interesadas para garantizar la inversión en infraestructuras, incluidos proyectos piloto y emprender iniciativas de investigación sobre tecnologías y materiales clave; presentar un plan estratégico de tecnología de transportes que incluirá una iniciativa estratégica sobre sistemas de transporte limpios y un paquete de movilidad eléctrica; y emprender un estudio de la viabilidad de los proyectos de demostración sobre almacenamiento de energía ferroviaria e hibridación diésel.

Los sectores más prometedores para afrontar los demás retos de la sociedad en el futuro. Los sectores farmacéuticos, de seguridad, de construcción y de base biológica necesitan la asociación entre el sector privado y el público, sobre la base de responsabilidad social de las empresas.

Sectores en los que las consideraciones en cuanto a la cadena de valor revisten especial importancia. La Comisión propone hacer un seguimiento de la labor del Grupo de Alto Nivel en torno a la competitividad de la industria de sustancias químicas para ayudar a encontrar soluciones a los retos esenciales de la sociedad por medio de cooperaciones de innovación; utilizar el Foro de Alto Nivel sobre la Industria Alimentaria para garantizar un mejor funcionamiento de la cadena de abastecimiento; y presentar iniciativas estratégicas conforme al Libro Verde de la Comisión.

Los sectores de gran consumo energético necesitan las ventajas de los mercados competitivos de la energía, que ofrecen las condiciones marco favorables que les permitirán prosperar en la UE. A través de las plataformas tecnológicas y las iniciativas de mercados líderes, se están desarrollando nuevas tecnologías y técnicas de producción con bajas emisiones de CO2, sin embargo, son necesarias unas condiciones marco apropiadas y una mayor colaboración público-privada. Para ello la Comisión propone presentar las adaptaciones de las normas sobre ayudas estatales que permitan compensar adecuadamente los costes indirectos del sistema de comercio de emisiones, a la vez que se garantiza la igualdad de condiciones en el mercado único; presentar un plan de industria sostenible con bajas emisiones de CO2 para coordinar las condiciones marco; plantear una iniciativa de industrias de gran consumo energético y bajas emisiones que reúna a las plataformas tecnológicas pertinentes con la UE y los Estados miembros, a fin de establecer estrategias apropiadas de I+D, financiación y despliegue de cara a una producción con bajas emisiones de CO2; y promover proyectos de demostración y la aceptación de tecnologías de producción con emisiones ultrabajas de CO2.

Además, en 2011, la Comisión consultará con las partes interesadas sobre la mejor manera de utilizar y reforzar la dimensión industrial de las iniciativas tecnológicas conjuntas y las cooperaciones de innovación europea anunciadas en la iniciativa “Unión por la innovación” y sobre las prioridades a este respecto.

En definitiva, en estos tiempos de crisis las estrategias de competitividad no pueden basarse en grandes programas de gastos, sino en abordar reformas estructurales para mejorar el entorno empresarial, modernizar las administraciones públicas, aumentar la capacidad innovadora de las empresas o incrementar la eficiencia energética.

La base de esta nueva estrategia debe ser una cooperación mucho más estrecha entre los países miembros y una mayor sinergia entre el Parlamento Europeo y el Consejo Europeo que permita mejorar la interacción de los países miembros.


La base del nuevo plan debe ser la inclusión de políticas de competitividad, incluyendo factores como el entorno empresarial, el sistema de innovación, las condiciones de competencia, la infraestructura, la eficiencia de la administración pública.


Para poder hacer frente a este nuevo reajuste, la Comisión hará un seguimiento del rendimiento y las políticas de los Estados miembros en materia de competitividad e industria e informará anualmente al respecto.
Además para mantener unos criterios objetivos se tendrán en cuenta las siguientes variables. La mejora de la competitividad internacional, comparando la evolución de la productividad y los costes de la UE y control especial del crecimiento y del número de nuevos empleados creados por las PYMES.


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