Interacción y aprendizaje. ¿De qué sirve el conocimiento que no se comparte?

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Jaime Izquierdo Pereira
Creador del Modelo Competencias 2.0
CEO de NewMahwah - The Social Xperts Lab

 


Paseantes

Se dice que un hombre del siglo XXI recibe más noticias en una semana que un hombre del siglo XVII en toda su vida. Esta avalancha de información nos desborda; tal como acuñó Alfons Cornella hace ya algo más de una década, estamos infoxicados. ¿Qué hacer con todos estos datos?

Decía Sócrates que “sólo es útil el conocimiento que nos hace mejores”. Cada uno de nosotros debería estar en condiciones de decidir en qué quiere mejorar, ya que sólo así podrá evaluar la utilidad del conocimiento que atesora. En esta misma línea Dan Tobin[1] propone un modelo con definiciones interesantes: 

  • Datos son todos los impactos que recibimos, por lo general intratables por su abundancia;
  • Información son aquellos datos que extraemos de la maraña a los que damos relevancia y propósito;
  • Conocimiento es la información que aplicamos en nuestra vida personal o profesional, y
  • Sabiduría es la combinación del conocimiento con la experiencia y la intuición de cada individuo.

Recientemente me he encontrado una historia preciosa, una noticia en el New York Times[2], tuiteada por Chelsea Clinton (@ChelseaClinton), y retuiteada por Martín Varsavsky (@MartinVars): “Sorprendente historia: el invento de un mecánico argentino supone un avance en nacimientos que podría salvar miles de vidas”. El mecánico en cuestión acababa de visualizar un vídeo en YouTube[3] mostrando un método para extraer un corcho del fondo de una botella vacía sin tocarla, consistente en introducir una bolsa de plástico en la botella e inflarla a continuación. La siguiente noche, mientras dormía, supuso que ése sería un buen método para sustituir los temidos fórceps:

La Organización Mundial de la Salud y algunos donantes privados se han interesado inmediatamente en el invento de Jorge Odón, ya que podría salvar miles de vidas en países pobres y disminuir el número de cesáreas en países ricos.

¿Habría llegado este mecánico a inventar su artilugio sin haber visto el vídeo? Creo que podemos afirmar casi con toda seguridad que no. Aunque se podría considerar que la visualización del vídeo de esta historia es una bendita casualidad, deberíamos tomar nota de cómo la interacción con otras personas y el cruce de planos de conocimiento generan nuevas ideas que podemos poner en práctica.

Cuando explico recursos gratuitos de calidad en la red me gusta exhibir la página multimedia del Instituto de Empresa[4], en la que se pueden encontrar algunos de los casos que se analizan en los másters presenciales. ¿Qué sentido tiene, entonces, pagar una cantidad importante de dinero por un AMP, cuando los casos se pueden consultar de forma gratuita en la red? Yo lo he hecho, y puedo contestar sin temor a equivocarme que el precio que pagué mereció la pena no tanto por conocer los casos, sino por poder discutirlos en clase con otros veinte alumnos que también habían pagado lo suyo y que querían aprender tanto como yo. Esa interacción entre personas curiosas e interesadas, cada una de ellas observando el caso desde la óptica de sus propios valores y experiencias, resultó en un aprendizaje extraordinario para todo el conjunto.

 El neurocirujano español Joaquín Fuster defiende que la memoria y la inteligencia residen no tanto en las neuronas sino en las conexiones entre ellas. En una línea similar Sebastian Seung nos invita a pensar que somos algo más que nuestra genética, y que lo que de verdad nos define es nuestro mapa de conexiones neuronales, o connectome[5]. Me gusta pensar que posiblemente ocurre lo mismo en lo que tiene que ver con el conocimiento: no sirve de mucho si no se comparte con otras personas. La interacción y la transferencia mutua nos permiten alcanzar la sabiduría pero hoy más que nunca, ya que la Red nos proporciona tal cantidad de recursos que no se pueden abordar de forma individual. Invito al lector a considerar cómo gracias a mi red he llegado hasta la noticia que está en el centro de este artículo: habitualmente no leo el New York Times.

 

Jaime Izquierdo es profesor del Programa Webinars Ibercide.

 



[1] http://www.tobincls.com/learningnetwork.htm

[2] http://nyti.ms/1a7BLp7

[3] http://www.youtube.com/watch?v=uL1ovAYtKuQ

[4] http://openmultimedia.ie.edu

[5] http://www.ted.com/talks/sebastian_seung.html


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