Desarrollo de una cultura intraemprendedora

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Rocío de San Pío
DSP Organización y RRHH.

 


 

Según la RAE, entendemos como emprendedor a todo aquel “que emprende con resolución acciones o empresas innovadoras”. Es decir, todo aquel que inicia un nuevo proyecto, un nuevo reto. Muchas organizaciones definen el emprendimiento como una competencia a nivel personal y organizacional y por ello son conscientes que deben forjar el espíritu emprendedor en sus líderes, para poder encontrar mayores oportunidades en el entorno y tener la fortaleza y la resolución de aprovecharlas y convertirlas en realidades para ser más competitivos.

Solemos ver el emprendimiento como una competencia que se pone de manifiesto hacia el exterior: nuevos mercados, nuevos negocios, nuevos productos… pero la pregunta es: ¿se emprende solo hacia el exterior, o podemos ser emprendedores hacia el interior de la organizaciones?

La respuesta es sencilla: siempre hay oportunidades y retos, en todos los contextos, se trata de cómo abordarlos. Y eso es lo que llamamos intraemprendimiento, ser capaces de visualizar oportunidades retadoras y de mejora en la propia organización.

Pongamos un ejemplo, muchas organizaciones han sufrido un cambio interno como puede ser una fusión, un cambio de tecnología o la necesidad imperiosa de un cambio de estructura. Las personas suelen asumir el cambio de una forma reactiva y en el mejor de los casos optimista-obediente. Es decir, se limitan a funcionar bajo el diseño transmitido en el proceso de cambio. Pero qué pasa si este cambio se convierte en propulsor, si despierta en las personas la necesidad de otros cambios a un nivel táctico u operativo que muchas veces no pueden ser visualizados desde la estrategia. Hablamos de ideas, retos o proyectos que nacen desde la base se propulsan hacia arriba y a los lados de la empresa. Pero sobre todo que nacen como una iniciativa y necesidad de las personas.

Si bien las diferentes metodologías de mejora continua favorecen la detección de mejoras en el desempeño que son efectivas y necesarias. La cultura intraemprendedora va mucho más allá. Ser un intraemprendedor significa tener la actitud y compromiso constante para proponer y comprometerse a realizar cambios.

El desarrollo de una cultura intraemprendedora, es el producto de facilitar y estimular el desarrollo de habilidades para la innovación, un sólido sentido de pertenencia y un modelo comunicación abierto en la empresa.

Habilidades de innovación: muchas empresas hablan de la necesidad de innovar, sin embargo sus líderes siguen cuidando y premiando las conductas que más se ciñen a los modelos ya establecidos. Manifiestan que para triunfar en el mercado hay que asumir riesgos, pero exigen perfiles conservadores en el interior. Lo que dificulta la generación y adaptación de cambios.

Facilitar el espíritu intraemprendedor requiere no solo de voluntad, sino de un sistema y aplicación de herramientas que fomenten el pensamiento sistémico y la creatividad en sus miembros. La formación y puesta en práctica de diferentes metodologías de creatividad es fundamental. Hay que crear espacios de aprendizaje, de experimentación (pilotos) y de saber gestionar el error en ellos, porque desde el error también se puede innovar.  

Sistemas de comunicación: la cultura intraemprendedora requiere también de sistemas de información en todos los sentidos que permitan comprender el modelo de negocio y la realidad de la empresa. Las personas no pueden detectar o crear oportunidades si no saben reconocerlas, y para ello deben entender que está ocurriendo. No hablamos solo de información, hablamos también de comunicación. De modelos que impulsen a exponer ideas y a que estás sean valoradas, de sistemas donde las personas se sientan libres de preguntar y puedan comprender.

Pero estas metodologías no son nada sin el factor confianza. Para generar una cultura intraemprendedora, los líderes deben otorgar confianza y recursos a sus equipos. Las personas deben sentir la responsabilidad y posibilidad de generar mejoras de desde su área. Lo que no solo facilitará la competitividad, sino también el sentido de pertenecía.

Intraemprender se trata de generar ventajas competitivas desde la base, que puedan acompañar a la estrategia generada por la dirección


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