Cómo la RSC mejora la reputación de una empresa

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Alicia Gracia
CEO de Social in Way|Comunicación y RSC

 


 

Dime lo que haces y cómo lo haces y te diré quién eres.

Toda acción, e incluso la omisión de la acción, lleva aparejado un impacto. El compromiso de una organización de asumir la responsabilidad de sus impactos en su entorno es la esencia de la RSC.

Y me gusta resaltar “compromiso” porque tal vez ahí radique la diferencia entre lo que es Responsabilidad Social Corporativa y lo que no lo es. La RSC es algo vivo, un proceso en evolución que debe nacer emparejada en la propia misión de la empresa.

Más allá de las definiciones, que pueden variar en poner apellidos a la Responsabilidad Social, hablamos de hechos, y de cómo la sociedad percibe lo bien o mal que lo hacen las empresas, y eso, en definitiva, es hablar de reputación.

No hay nada más que ver los rankings publicados año tras año de las mejores marcas valoradas, tanto a nivel nacional como a nivel mundial, para darse cuenta de que las prácticas responsables y la valoración no van en el mismo sentido. ¿Por qué pasa esto? Sencillo, la sociedad no es realmente consciente de cómo trabajan las empresas, y ahí es donde radica el reto de la Responsabilidad Social Corporativa.

El panorama actual está exigiendo comunicar de forma más personalizada, clara, transparente y coherente a fin de dar un mayor sentido a la misión de la organización. En este sentido, las empresas que se preguntan por qué hacen lo que hacen y se preocupan por definir su narrativa empresarial para conectar con sus grupos de interés son las que adquirirán mayor relevancia.

TENDENCIAS EN REPUTACIÓN

Cuando hablamos de reputación, no solo debemos considerar aspectos extrínsecos como la percepción de marca, sino que también los propios activos de la organización juegan un papel crucial.

  • La construcción de la reputación corporativa nace en el papel que juegan los empleados como activo fundamental, y es que, para el 70% de los aspirantes a un puesto de trabajo, la reputación de la organización figura como uno de los aspectos clave que definen la marca.
     
  • Inteligencia reputacional para la toma de decisiones: implementar actividades para vincular el big data en la gestión de reputación, ampliar la gestión de la reputación más allá de las métricas financieras y escucha activa de las partes interesadas.
     
  • Activismo corporativo: cada vez más, la sociedad reclama empresas comprometidas con la realidad y que se posicionen con hechos en los valores que proclama.
     
  • Transparencia: Informes, como el Trsust Barometer (http://www.edelman.com/trust2017/) elaborado por Edelman cada año, señalan una crisis de confianza nunca antes vista (tanto en empresas, gobiernos, ONGs y medios de comunicación) y sin precedentes desde que se comenzó con el estudio hace 17 años. Por eso, la transparencia se ha convertido en uno de los principales mecanismos para que las empresas e instituciones recuperen la confianza de la sociedad.

La pregunta que surge ahora es, ¿cómo pueden las empresas trabajar estas tendencias? En este proceso, una de las claves, es la gestión de los grupos de interés: partiendo del conocimiento de la naturaleza de ese propio interés para generar el engagement que fundamente la relación de compromiso y que como decíamos al principio, es la esencia de la RSC.


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