Coaching con mayúsculas y competitividad

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Julián Trullén Torres
Socio Director
Escuela Increscendo

¿Está satisfecho con el nivel de competitividad de su organización?


Me gustaría aportarle un dato. El Índice de Competitividad Global 2011, que ha publicado el Foro Económico Mundial, o Foro de Davos, España está en la posición 36ª, por detrás de  naciones como Estonia (33), Oman (32) o Brunei (28).  Este dato debería llevarnos a cuestionar una gran parte de lo que hemos estado haciendo hasta ahora en relación a la gestión de las empresas en España y buscar nuevas fuentes de competitividad como puede ser el buen uso de los procesos de coaching.

Para M. Porter, ser competitivo tiene que ver con ser capaz de obtener más valor y obtener  mejores resultados y más beneficios. La clave de la rentabilidad y del crecimiento estriba en conquistar una posición competitiva singular y en mejorarla constantemente. Y Porter reconoce que el liderazgo es necesario para conseguir un valor superior. Este concepto no es exclusivo de las grandes compañías sino que debería ser el la forma de vivir de cualquier organización de cualquier tamaño y de cualquier sector.

Coaching

Ser competitivo no surge espontáneamente ni es producto de la casualidad. Se crea y se logra a través de un proceso de aprendizaje involucrando a todos los grupos de interés. Las personas son la clave de la competitividad y aprender es la forma de competir, cuanto mas sepa de usted de sus clientes, de sus equipos, de su forma de trabajar, y mas experimente, mejor hará las cosas.

Por otro lado, empieza a haber un debate en el ámbito empresarial sobre si el coaching es una moda o realmente es un factor que impulsa la competitividad empresarial.

La verdad es que no es coaching todo lo que reluce, como ocurre de la misma manera en otros ámbitos y profesiones humanas, hay múltiples formas de entender la profesión. Igual que no todos los asesores fiscales ni no todos los consultores, ni todos los abogados entienden y desarrollan su profesión de la misma manera.

Como la disciplina es relativamente nueva, conviene poner unas bases desde las que construir nuestro enfoque. Desde nuestro vivir, el coaching con mayúsculas es un encuentro entre dos seres humanos, en los que uno da soporte humano a otro para que el otro pueda encontrar un espacio en el que tomar conciencia y abordar sus desafíos. Para que esto sea posible, el coach debe de tener claro una serie de supuestos humanos entre los que destacan, que cualquier límite o problema y solución está en la persona, que además tiene todos los recursos para vivir bien y por ello, el coach solo acompaña, no da consejos, y respeta absolutamente lo que la persona plantea en cada momento. La responsabilidad de la vida es de cada uno. Esto es muy fácil de decir pero muy difícil de vivir, cuando sentimos alguna dificultad, como no sabemos cómo abordarla, solemos echar siempre las culpas a los demás; al jefe, a la empresa, al gobierno... Somos verdaderos expertos en protegernos del dolor y la amenaza representados por las situaciones de aprendizaje. Hablar de coaching con mayúscula, es hablar de procesos de desarrollo y aprendizaje personal, vivir cosas nuevas y eso implica mirar dentro de nosotros mismos y enfrentarnos a nuestros propios miedos.

M. Porter en su libro Ser Competitivo dice:

“Lo que distingue a una empresa competitiva  es su

capacidad de abandonar lo que la hizo exitosa, así

como su capacidad para reinventarse”.

Manuel de Oslo

Los modelos de gestión se han estado asociando al concepto de competitividad, la excelencia en gestión es condición necesaria pero no suficiente para alcanzar un elevado nivel  competitivo.  La excelencia se centra en hacer bien las cosas y obtener buenos resultados, y para ser competitivo es necesario hacer nuevas cosas o mejorar disruptivamente las actuales, luego se hace necesaria usar otras capacidades organizativas, como la creatividad y la innovación. Y eso necesita nuevos espacios organizativos, nuevas formas de entender y liderar la empresa.

Hay que incorporar a nuestras organizaciones nuevas formas de entender la gestión. Las nuevas tendencias organizacionales que desarrollan expertos en desarrollo organizacional como Peter Senge, Gary Hamel  y otros, dejan de pensar dentro de los paradigmas del causa efecto que nos ha llevado a la concepción cortoplacista de la mejora continua. Están basadas en las leyes sistémicas, la teoría de la complejidad y otras, que específicamente nos invitan desarrollar organizaciones donde convivan espacios para ser excelentes (explotar de la mejor forma posible lo definido en la estrategia)  y espacios en los que poder reinventarse (explorar nuevas vías de crecimiento y desarrollo). Y todo lo que tenga que ver con hacer cosas nuevas o diferentes implica un nuevo aprendizaje. Y solo se aprende desde las personas, no hay otra manera.

Me gustaría describir con una metáfora como se genera el aprendizaje organizacional. La primera vez que desarrollamos una forma de funcionar, cuando aprendemos se crea en nuestro sistema un surco como el que genera el agua caliente en una gran pelota de cera. A partir de ese momento, esa es la ruta, y cualquier líquido que se vierta en la pelota, va a recorrer ese surco. La excelencia va a tratar de hacer esa ruta más eficiente, y no vamos a cuestionar la ruta, porque siempre hemos hecho las cosas así. No hay porque apegarse a una ruta, no es mas que una forma de funcionar.

Me gustaría en este punto hacer una reflexión,  consultores, expertos, directivos… tienen un gran reto, en algún momento deberán dejar de “hablar de competitividad” y empezar a “vivir la competitividad”. Un ejemplo, si lee un libro sobre natación, seguro que podrá entender lo que es nadar, pero ni con doscientos libros podrá comprender lo que es nadar hasta que no “vivan el nadar”, entonces podrá obtener un primer resultado en natación. El "aprendizaje" no significa adquirir más información, sino expandir la capacidad para producir los resultados que deseamos, a través de la experiencia.

Luego parece que “entender sobre” no es suficiente. Para poder competir, debemos de comprender y eso implica experimentar, vivir la competitividad. Solo sabemos hacer lo que hemos aprendido.

La forma actual de abordar la cuestión se nos plantea limitada. Nos falta incorporar lo abiertos y flexibles que somos a la hora de aprender. Esto tiene que ver con otra parte de las estructuras organizacionales, las Estructuras Mentales. Las Estructuras Mentales son supuestos profundamente arraigados, generalizaciones e imágenes de nuestras experiencias  de las que tenemos poca o ninguna conciencia. Son aquellas ideas que para nosotros son verdades universales, en las que basamos nuestra forma de ver el mundo, y que ni las cuestionamos. Hay organizaciones donde se piensa que las personas de mas de 45 años no son creativas, si usted tuviera 46 años, por muy buena que sea su idea, ¿cree que la van a tener en cuenta si la aporta en una reunión?

Senge dice en su libro La Quinta Disciplina que:

"En su mayor parte, todas las grandes ideas que fracasan no lo hacen porque las intenciones fueron débiles, o porque la voluntad flaqueó o incluso porque no existía una comprensión sistémica. Fracasan a causa de las Estructuras Mentales, porque los nuevos modelos chocan con profundas imágenes internas acerca del funcionamiento del mundo, la cuales nos limitan a modos familiares de pensar y actuar".

Para vivir la competitividad hay que comenzar por aceptar que todo cambia, que nada está ahí para siempre. Parece obvio, incluso antiguo, ¿pero estamos aceptando esto en el mundo empresarial, o nos aferramos al pasado?, ¿miedo al cambio? , ¿miedo a la crisis? , ¿miedo a que las personas de mi equipo sepan mas que yo?, ¿miedo a…? Y aquí es donde entra el papel fundamental del Coaching con mayúsculas, en acompañar a las personas para abordar sus límites y poder abordar nuevos procesos de aprendizaje.

La organización aprende si aprenden las personas y aprenden los equipos. Las personas son capaces de aprender solo si incorporan nuevas experiencias, y para ello, es interesante acompañar con Coaching  estos procesos de aprendizaje. Solo podremos abordar nuevas formas de entender el mundo si lo hacemos desde la toma de conciencia y la apertura de las Estructuras Mentales que nos limitan. Y para ello contamos con el principal proceso de apoyo a la hora de cuestionar y abrir las Estructuras Mentales: el Coaching.

Ser competitivo en este momento parte de atreverse a vivir, y vivir implica conciencia, coherencia, cambio... y Coaching con mayúsculas.


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